Entradas guardadas bajo "Encuentro Nº 8 '

8º OBB: Microrrelatos de Raúl Brasca

Mujer que ama

Él citó a Canetti, dijo: “la felicidad, ese despreciable objetivo vital de los analfabetos”. Ella se encogió de hombros, lo amaba, admiraba su desapego de todas las formas de consuelo, su obstinación en desmantelar las trampas, su afán por ser en la verdad absoluta. Pero pensaba que la felicidad  bien valía el analfabetismo.

(de A buen entendedor, Cuadernos del Vigía, Granada, 2010).

Vínculo indisoluble

Una mujer que no quiere a un hombre. Un hombre que no soporta que la mujer no lo quiera y la asedia.  La mujer que cultiva atentamente la mayor indiferencia hacia el hombre. El hombre que, estratégicamente, deja de asediarla. La mujer que advierte su necesidad de que el hombre la asedie y lo provoca. El hombre que vuelve a la carga satisfecho. El hombre y la mujer que por una vez coinciden y se eligen. Como rivales. Para toda la vida.

(de A buen entendedor, Cuadernos del Vigía, Granada, 2010).

Familia bien constituida

Era una familia bien constituida: el hijo le robaba al padre para pagarle a la mucama que le prestaba su habitación para acostarse con el jardinero quien, a su vez, estaba sobornado por el contador, el que le pagaba por no revelar que era el amante de la madre a la que esquilmaba, sin saber que ella contaba con la anuencia del padre, que también prefería al jardinero, a pesar de que era chantajeado por él con la amenaza de descubrirlo ante su hijo, a sus ojos muy viril,  ya que solía verlo de madrugada salir del cuarto de la mucama, de quien todos ignoraban que era voyeurista y se pegaba a  los agujeros de las cerraduras más calientes de la casa.

Como a la mucama le convenía el silencio, a la madre sólo le importaba el amante, el padre contaba con muchísimo dinero y el jardinero tenía cuerda para rato, la estabilidad familiar estaba asegurada.

(de A buen entendedor, Cuadernos del Vigía, Granada, 2010).

Vida de hotel

a José María Merino

Cuando se disipó el vaho, vio que el espejo reproducía en detalle  un baño igual al que él ocupaba,  no ese baño. Vio la imagen de un hombre desnudo que se le parecía en todo, no su imagen. Vio que el espanto en la cara del espejo era idéntico al suyo, pero no era su espanto. Y, cuando  abrió la boca aterrada para gritar, vio que al otro le faltaban dos incisivos con los que él efectivamente contaba.

—¡Ah! ¿Conque ésas teníamos?—,  murmuró.

Y recuperó la calma.

(de Babelia (El País), España, 01/09/2007).

diciembre 16, 2011 at 5:15 pm Deja un comentario

8º OBB: Microrrelatos de Norah Scarpa Filsinger

Amo los caballos

Era el caballo de fuego. El cuello potente, la cabeza erguida crines al viento; las patas nerviosas sacando estrellas los cascos, pura noche los ojos destellantes; ancha la grupa y el pecho negro. Tenía, además, un nombre que no podía haber sido otro: el Imperial. Seguramente ese flaco caballito blanco, casi angélico, no podría competir con él. Dieron la señal de largada. Galoparon uno junto al otro durante un largo rato. Casi me parecía oír el resoplar de los belfos espumosos en la carrera, que a poco fue disminuyendo en velocidad hasta que el carrusel al fin paró con el tilín tilín de la musiquita.

Premonición

Estaba en el jardín y soñó que el marido la encerraba en la casa y que dentro de la casa la llevaba al sótano y en el sótano la ponía en una caja que contenía la casa, el sótano y el jardín.

Civilización y barbarie

Cuando Sarmiento recibió en bandeja de plata la oreja del Chacho, caudillo de los Llanos, arrancada de la cabeza putrefacta en la plaza de Olta, sintió, al fin, que había vencido a la barbarie.

Cacerolazo

La injusticia esta vez fue mayúscula. Todas las cacerolas del país reaccionaron con una unidad y una solidaridad que nunca antes se había dado a lo largo de su historia. Furiosas, se encolumnaron y sonaron al unísono, ciudad tras ciudad. Cacerolas de acero inoxidable, de reluciente aluminio, cacerolas con asas de bronce y bases de amianto, hasta antiguas cacerolas enlozadas con estampas de rosas, mientras humildes ollitas negras de humo permanecían ajenas, en la ignorancia, vacías.

diciembre 16, 2011 at 5:15 pm Deja un comentario

8º OBB: Microrrelatos de Giselle Aronson

Noche cerrada

Despertó en la madrugada, calculaba que serían las cuatro o las cinco. Se sobresaltó cuando notó la oscuridad absoluta a su alrededor, había olvidado dejar la luz del baño encendida, como lo hacía todas las noches. Recordó también que no había reemplazado la lamparita del velador cuando accionó la tecla y nada se encendió.
Se levantó y atravesó la puerta de su habitación, intuyendo el espacio. Cuando llegó al pasillo, su mano derecha se apoyó en la pared, así se guiaría hasta el baño y encendería esa luz. Pero la mano recorría la superficie fría y el marco nunca llegaba. Allí donde debía estar, no estaba. Creyendo estar desorientada, avanzó unos pasos más, sostenida por el tacto y el piso a sus pies. Nada cambió.
Se aseguró no estar soñando e intentó una alternativa: regresar a la cama. Se dio vuelta y rehizo el camino hacia la habitación. De nuevo, el muro se volvió interminable.
Entonces, encerrada en la negrura infinita, apoyó la espalda contra la pared, se deslizó hasta el suelo y así se quedó, abrazada a sus piernas, a esperar el día.

La otra historia

Laertes, querido padre:
Le envío esta carta con mi mensajero personal, quien seguramente llegará antes que yo.
La guerra de Troya ha concluido, con esta misiva también se anoticiará de nuestra victoria. Ya le narrarán los que regresen, los nuevos métodos y las originales estrategias que utilizamos; estoy seguro de que mucho se hablará al respecto y por un tiempo prolongado.
Demoraré mi retorno, padre. Gracias a Zeus, diez años he invertido en esta lucha, excusa que me ha sido concedida para no volver a enfrentar mis deberes de esposo. Usted conoce sobradamente las penurias domésticas y querrá para su hijo otro destino.
Me tomaré otros diez años para mi viaje de vuelta. Ya he estudiado el itinerario: Cicones, Lotófagos, quizás haga alguna escala en la Isla de los Cíclopes, también Circe y, sin duda, visitaré la Isla de las Sirenas; me intrigan esas criaturas.
Este hijo suyo le ruega ayuda, por su salud espiritual. A través de mi mensajero, me he anoticiado de que mi esposa aduce estar tejiendo una prenda para esperar mi llegada. El favor que le solicito es que usted, Padre, intervenga en la producción de hilados de Ítaca y reinos aledaños. Puede utilizar sus influencias para impedir la provisión de hebras, hilos, lanas, fibras de cualquier tipo. Quizás hasta podría contratar alguna cuadrilla que saquee y extermine el ganado ovino. Con esto bastará, aunque estoy seguro de que mi mujer, en su orgullo, se justificará diciendo que en realidad, desteje durante las noches. Ya conocemos su tozudez y ese capricho incomprensible de esperarme, inútilmente.
Espero el éxito de esta otra batalla, Padre mío.
Nos encontraremos a mi regreso.
Un abrazo de su hijo que lo venera,
O.

Retorcida
Ella fingía los orgasmos. Simulaba no tenerlos.

Hallazgo
La prueba de que los hombres han quedado fuera de la historia es que hubo un siglo XX pero no un siglo XY.

diciembre 16, 2011 at 5:13 pm Deja un comentario

8º OBB: Microrrelatos de María Rosa Lojo

Madres e hijos

Algunos padres serán hijos de sus hijos en el Cielo. Los esperarán, absurdamente jóvenes, como lo eran cuando los despidieron a la puerta de casa para ir a una guerra o al viaje que los mataría. O cuando los besaron por última vez, en una cama de hospital, tragándose las lágrimas, pensando “qué será de ellos cuando yo me vaya”, mirando ansiosamente hacia el futuro en esos ojos asustados por el beso demasiado largo y demasiado intenso.

Pero ellas, sobre todo, no podrán entenderlo. Las que se fueron cuando eran casi niñas y los parieron con su propia muerte. Esos bebés, pequeños como muñecos, a los que abrazaron apenas un momento, llegarán con una fotografía, un retrato, un camafeo, entre las manos incrédulas. Viejos o viejas, encorvados, renqueantes, con dentaduras postizas, con dedos deformados por la artritis, las encontrarán por fin entre la multitud de madres muertas y se apretarán contra su pecho y buscarán el latido remoto de su corazón y el olor inconfundible que nunca más se repitió sobre la Tierra.

El Buen Dios

El Buen Dios tiene media cara cortada por cicatrices, camina como un delincuente en fuga o un minusválido, contrahecho y escondido por los arrabales del sueño. Huye de las miradas perspicaces que podrían revelar su nueva fealdad a los fieles creyentes.

El Buen Dios ha perdido la guerra con el Diablo. Ha tenido que devolverle su resplandor angélico, su belleza que enceguecía como el azogue, su prestigio de divino mensajero.

Ahora Satán vive en los palacios perfumados donde estaba la Casa de Dios y exhibe su perfecta faz en las pantallas que multiplican Su Gloria por todos los planetas.

Al atardecer, cuando la luz se vuelve piadosa, con media cara vendada para que nadie pueda reconocerlo, el Buen Dios pide limosna de casa en casa, o vende baratijas en los trenes de los suburbios.

Su derrota es para siempre, o ha olvidado las esperanzas. La bondad es lo único que le queda.

Este es el bosque

Cuando llego, jadeante, mi padre está esperándome sentado sobre un tronco. El aire se había puesto oscuro y empañado un instante atrás, pero aquí, bajo los arcos verdes, la luz tiene un espesor de miel y sólo se respira un oxígeno burbujeante y diáfano.

Me siento junto a él. Está tan delgado como cuando murió, pero los ojos vivos contradicen su cuerpo.

–Papá, decíamos ayer que la vida es una herida absurda.

–Ésas son cosas de los tangos, hija. Aquí nadie vive en vano. Éste es el bosque.

–Pero decíamos que la vida es una pasión inútil.

–Ésas son cosas de Sartre. Aquí no hay pasiones, aquí nada es inútil, aquí cada vida sirve a su función. Éste es el bosque.

Y su brazo –apenas un hueso con las venas tatuadas— agrupa en un solo gesto los robles y los castañares, los pinos y los eucaliptos, los musgos y los líquenes, las espinas del toxo.

–Pero nacemos y morimos y es como si no hubiéramos vivido y somos apenas hojarasca que se pudre bajo los pies que pasan.

–Aquí nada se pierde y todo se transforma. Aquí nada muere. Somos la gente de la tierra, las criaturas del árbol, la semilla que florece sin fin. Éste es el bosque.

De Historias del Cielo (2010)

Estructura de las casas

Dentro de un dedal había un salón de costura donde la abuela bordaba rosas cuando era una niña obligada a quedarse del revés de la luz para no que no la distrajesen los ruidos del mundo.

Dentro de una foto del padre había un joven que regresaba a las montañas cruzando campos ardidos por la guerra, y había cuerpos acabados de fusilar pudriéndose en el fondo de las pupilas.

Detrás de un guante viejo había un hermano desaparecido, en un pastillero vacío acechaba la locura; sobre los platos cascados comía una familia sentada en torno de una mesa de roble; dentro de un cofre la madre guardaba cartas de pretendientes, y con las cartas esperanza y pobreza y plumas que avanzaban despacio sobre el papel rugoso de las vidas pasadas.

En tu historia había historias imposibles de limpiar y cuartos cerrados que no se abrirían nunca porque las estructuras de las casas son cajas chinas interminables y concéntricas y de la misma manera misteriosas.

(De Esperan la mañana verde, 1998)

Hombre de la luna

En la luna hay un hombre que te mira todas las noches. Algún día se desprenderá de su lugar y caerá sobre la palma de tu mano derecha, empequeñecido y gastado por el vuelo. Ya no podrás soñar que te ama porque lo desprecias. Y aunque él verdaderamente sigue amándote y ha entregado las tres cuartas partes de sí mismo para tu alegría, lo guardarás en el primer cajón de tu mesa de luz, indiferente al destierro irreversible, al inútil tesoro de su sacrificio.

(De Forma oculta del mundo, 1991)

diciembre 16, 2011 at 5:11 pm 1 Comentario

8ª OBB: Videos

Lectura de Giselle Aronson

Lectura de Norah Scarpa Filsinger

Lectura de María Rosa Lojo

Lectura de Raúl Brasca

Carrusel de microficciones

Micrófono abierto

diciembre 15, 2011 at 10:02 pm Deja un comentario

8ª OBB: Imágenes


Presentación.


Giselle Aronson, María Rosa Lojo, Raúl Brasca y Norah Scarpa Filsinger.


Lectura de Giselle Aronson


Lectura de María Rosa Lojo


Lectura de Raúl Brasca


Lectura de Norah Scarpa Filsinger


Carrusel de microficciones


Micrófono abierto


Micrófono abierto


Micrófono abierto


¡0h! ¡Bebé!

diciembre 15, 2011 at 12:21 am Deja un comentario

8ª OBB: Escritores invitados

LOJO, María Rosa nació en Buenos Aires, hija de padres españoles, exiliados tras la Guerra Civil.

Es autora de cuatro libros de microficciones y poema en prosa (Visiones, Forma oculta del mundo, Esperan la mañana verde  y Bosque de Ojos, que recoge los tres anteriores más Historias del Cielo, inédito), cuatro de cuento (Marginales, Historias ocultas en la Recoleta, Amores insólitos, Cuerpos resplandecientes) y siete novelas (Canción perdida en Buenos Aires al Oeste, La pasión de los nómades, La princesa federal, Una mujer de fin de siglo, Las libres del Sur, Finisterre, y Árbol de Familia). En el campo de la microficción publicó también el álbum ilustrado O Libro das Seniguais e do único Senigual (Vigo: Galaxia, 2010), bestiario fantástico cuyas imágenes pertenecen a Leonor Beuter. Otro de sus libros de microficción: Esperan la mañana verde, fue publicado en edición bilingüe en los Estados Unidos (Awaiting the Green Morning. Texas: Host Publications, 2007) en traducción de Brett Sanders.

Obtuvo, entre otros, el Primer Premio de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires (1984), Premio del Fondo Nacional de las Artes en cuento (1985), y en novela (1986), Segundo Premio Municipal de Poesía de Buenos Aires, Primer Premio Municipal de Buenos Aires “Eduardo Mallea”, en narrativa (1996), por la novela La pasión de los nómades. Recibió varios premios a la trayectoria: Premio del Instituto Literario y Cultural Hispánico de California (1999), Premio Kónex (década 1994-2003), Premio Nacional “Esteban Echeverría” 2004, por toda su obra narrativa, la Medalla de la Hispanidad (2009) y la Medalla del Bicentenario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2010).

Ganó la Beca de Creación Artística de la Fundación Antorchas en 1991, y la Beca de Creación Artística del Fondo Nacional de las Artes en 1992.

Se han escrito sobre su obra literaria tres libros monográficos de crítica, dos de ellos tesis (publicados en España, Estados Unidos y la Argentina), y más de un centenar de trabajos (artículos, ponencias, capítulos de libro, aparecidos en Argentina y en el extranjero).

Varios de sus libros de ficción han sido traducidos al inglés, italiano, francés, gallego y tailandés.

Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, es investigadora principal del CONICET y autora también de una extensa obra de investigación y ensayo. Es docente del Doctorado en la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y dirige un Proyecto de Investigación Plurianual del CONICET.

BRASCA, Raúl es narrador, antólogo, crítico y ensayista. Ha publicado los libros de cuentos Las aguas madres (Buenos Aires, 1994), traducido al italiano con el título L’edonista e altri racconti (Reggio, 2006) y Últimos juegos (Madrid, 2005); los libros de microficciones Todo tiempo futuro fue peor (Barcelona, 2004 y Buenos Aires, 2007) y A buen entendedor (Granada, 2010), más otros quince volúmenes entre compilaciones propias y de otros autores (algunas en colaboración con Luis Chitarroni). De ellas once pertenecen al género brevísimo. Su obra ficcional y ensayística fue publicada en antologías, revistas y suplementos literarios de Argentina, Alemania, Brasil, Colombia, España, Honduras, Italia, México, Perú, Portugal, Serbia, Suiza, USA y  Venezuela.

En el país recibió, entre otros, los premios del Fondo Nacional de las Artes y de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. La Universidad de Carabobo (Venezuela) le confirió la Orden de Alejo Zuluoga, máximo galardón con que distingue  a personalidades de la cultura. Fue ponente y conferencista en congresos internacionales, ha dictado clases magistrales, talleres y seminarios en varias universidades europeas y americanas y se desempeñó como jurado en certámenes literarios nacionales e internacionales. Se desempeña como referato en revistas de crítica y colabora con bibliográficas en ADN, revista de cultura del diario La Nación. Desde hace tres años, organiza y conduce la “Jornada Ferial de Microficción” en la Feria del Libro de Buenos Aires.

ARONSON, Giselle nació en Gálvez, provincia de Santa Fe; luego vivió en Rosario. Actualmente reside en Haedo, provincia de Buenos Aires, Argentina. Se desempeña como Licenciada en Fonoaudiología y Terapeuta del Lenguaje. Forma parte del grupo literario Heliconia. Participó del taller literario del Municipio de Morón (Bs. As). Publicó Cuentos para no matar y otros más inofensivos (Macedonia Ediciones, 2011), su primer libro de relatos.

Cuenta con publicaciones en blogs y revistas literarias: Breves no tan breves, Cuentos y más, Cultura en Buenos Aires, eblog txt, Ficción mínima, Granite & Rainbow, Il Sogno del Minotauro, Internacional Microcuentista, La Esfera Cultural, Letras de Chile, Oblogo, Poemia, Preferiría no hacerlo, Químicamente Impuro, Ráfagas y Parpadeos, y Sismo Trapisonda.

Algunos de sus cuentos forman parte de varias antologías. Actualmente, trabaja en su próximo libro.

SCARPA FILSINGER, Norah es tucumana y ex docente. Participó en antologías y obtuvo diversas distinciones en poesía. Como dramaturga integró el grupo de monologuistas de “Arte en voz”, y obtuvo el 1º Premio en el Concurso de Textos Teatrales “Bernardo Canal

Feijóo” 2001 organizado por el I.N.T., Cultura Tucumán y Dramaturgos Asociados, por su obra Estación sin rosas, con puesta y publicación. Es autora de Cuentas de maíz e Incisiones mínimas (microficciones) y Hojas al tiempo (poesía). Fue jurado en diversos certámenes literarios.

diciembre 13, 2011 at 6:55 pm Deja un comentario

8ª OBB: Invitación

Se viene la octava edición de la Orden de la Brillante Brevedad. El próximo 13 de diciembre, a las 19:30hs, en la librería La Libre, Bolívar 646, Ciudad de Buenos Aires. Participarán los escritores Raúl Brasca, María Rosa Lojo, Norah Scarpa Filsinger y Giselle Aronson.

Al finalizar habrá micrófono abierto para los integrantes del público que deseen leer sus microrrelatos, y se realizará un sorteo de libros de Macedonia Ediciones.

diciembre 3, 2011 at 6:18 pm Deja un comentario


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